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¿Con qué combinar un buen jamón de bellota?

Es hablar de jamon de bellota y a la mayoría se nos hace la boca agua. Por eso es uno de los manjares en los que pensamos cuando hay invitados en casa y queremos poner algo para picar que guste a todo el mundo y que cumpla con los más rigurosos estándares de calidad.

Pero, ¿cómo combinamos el jamón de bellota para que todo salga perfecto? Antes de pensar en esto permitidme un pequeño apunte. Uno de los trucos para que el jamón sepa todo lo bien que debe es el corte, por eso lo primero sería asegurarse de comprar el jamón en una tienda en la que sepan cortarlo adecuadamente para que no se pierda nada.

Y lo segundo es, o bien comprarlo al momento, antes de servirlo, o bien asegurarnos de que se envasa al vacío ya que no debe de perder ni una pizca de aroma para que conserve intactas todas sus propiedades. Por supuesto, nada de guardarlo en la nevera, sino en una alacena seca y alejada de los rayos del sol.

El jamón de bellota combina muy bien con una tabla de embutidos ibéricos de calidad. Lomo, chorizo, salchichón o incluso una buena cecina son ideales para acompañar al jamón como merienda o incluso como cena informal.

El queso no debería de faltar en esta mesa, ya que es un producto muy propio de la tierra y que también suele gustar a todo el mundo. Puedes optar por curados y semicurados de vaca o de mezcla con oveja, evitando los quesos demasiado fuertes o intensos que podrían no agradar a todo el mundo.

Si te preguntas qué vino será más adecuado cada persona te recomendará uno en función de sus gustos. Lo único en lo que están de acuerdo la mayoría es que es mejor recurrir a vinos de reserva tintos, ya que son los que mejor combinan con el sabor intenso de este jamón. Los Ribera del Duero y los Rioja resultan muy adecuados para la mayor parte de la gente, pero hay que tener en cuenta la zona en la que se está y la costumbre.

Poner pan nunca está de más ya que mucha gente prefiere acompañar los embutidos con pan, independientemente de la calidad de los mismos. Se debe de servir un pan de calidad que no se seque rápidamente y que esté a la altura del resto de la mesa.