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Una terraza donde tomar el sol

Desde que dejé la casa familiar nunca he vuelto a tener una terraza como Dios manda. Como vivíamos en un primero, podíamos disfrutar de la terraza del edificio. Coincidió que los vecinos de puerta también tenían hijos pequeños y salíamos a jugar los tres amigos casi todas las tardes a la terraza. Jugábamos a las chapas, andábamos en bicicleta, un poco de fútbol, etc.

Pero aquellos tiempos no duraron demasiado. La comunidad decidió que había que hacer cambios. Se buscaron  cerramientos bajos para terrazas y se colocó en el perímetro una cubierta para proteger de los días de lluvia y mal tiempo, que en aquel lugar era bastante habitual. Eso nos vino bien para seguir jugando en invierno o cuando llovía, pero el resto de los vecinos empezaron a protestar por el ruido.

Lo primero que nos quitaron fueron las bicicletas. Nada de andar en bici porque podía afectar al pavimento. Y puede que tuviesen razón porque nos cargamos algunas partes del suelo de la terraza. Luego nos dijeron que no podíamos jugar a fútbol. Y al final, se pusieron de acuerdo para impedir que la terraza fuese usada para juegos.

La verdad es que hasta que dejamos de salir a jugar pasaron unos años. Nos habíamos hecho un poco más mayores y tampoco fue un gran drama. Pero es que ni siquiera los adultos podían usar la terraza a no ser para limpiar o colgar la ropa. Recuerdo que un señor solía sentarse a la sombra debajo de los cerramientos bajos para terrazas a leer el periódico, sin molestar a nadie. Pues eso tampoco se podía hacer.

Lo último fue que nos obligaron a quitar las plantas. Los vecinos del primero teníamos todos bastantes plantas, sobre todo la familia de al lado, que parecía un selva. Era muy bonito, pero a los vecinos de arriba tampoco les gustó. Y fue el final de la terraza que pasó a ser un espacio totalmente desaprovechado.

Ahora que he pasado por varios pisos diferentes, la mayoría de ellos sin balcón ni terraza ni nada que se le parezca, echo de menos aquellos tiempos en los que tomar el aire casi sin salir de casa.

Reformas integrales en cuatro pasos para personas que no tienen tiempo.

Si estás pensando en hacer reformas casa seguramente tiembles con todo lo que crees que se te puede venir encima y no sepas ni cómo empezar. Pero tener poco tiempo no es un impedimento para poder realizar una buena reforma del hogar y conseguir además un precio justo. Te vamos a explicar cómo llevar a cabo una reforma en solo cuatro pasos y sin tener que invertir nada de tiempo:

1-Utiliza una página para encontrar empresas de reformas. Actualmente hay muchas páginas en Internet que te ofrecen varios presupuestos gratis para tus reformas. Escoge una de estas páginas, envía tus datos y deja que te pongan en contacto con tres, cuatro y hasta cinco empresas diferentes.

Piensa que vas a tener que recibirlas para que te puedan realizar el presupuesto de la reforma, así que opta por el número de empresas que vas a poder atender, pero evita que sean menos de tres.

Exige que las empresas sean legales y que estén especializadas en todo tipo de reformas. Ellos deben de llevar a cabo todo el trabajo sin que tú tenga que contratar nada por separado.

2-Compara los presupuestos de forma óptima. Debes de pedir a todas las empresas exactamente lo mismo y con la misma calidad de materiales. De este modo la comparación de los presupuestos será muy rápida.

Si todos presupuestan lo mismo, solo tendrás que mirar el precio y las garantías y contratar a una empresa que realice la obra.

3-Un contrato con todas las cláusulas. En el contrato con la empresa de reformas debes de obligarlos a que figure una fecha de inicio de la obra y una fecha de finalización. Cualquier retraso debe de tener asociada una penalización en forma de descuento en el precio final.

4-Deja todo en sus manos. Las empresas de reformas integrales se encargan de todo. Ellos son los que van a pedir los permisos pertinentes en el ayuntamiento, van a realizar los proyectos que sean precisos, coordinarán a los diferentes trabajadores y garantizarán el resultado final.

Si algo no queda a tu gusto no tendrás que ir detrás del fontanero o del pintor, todas las reclamaciones las harás directamente a la empresa de reformas que son los que se encargan de ofrecer las garantías y de exigir las responsabilidades pertinentes.

Tú limítate a pasar de vez en cuando para asegurarte de que todo está bien. Como ves, hay una forma de realizar una reforma rápida y sin demasiados quebraderos de cabeza.