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La hidratación infantil, imprescindible para su salud

Hidratarse es importante para todos, pero lo es todavía más para aquellas personas más vulnerables: niños, ancianos y enfermos. Estas personas no siempre pueden expresar que sienten sed, sea porque no saben decirlo todavía, no pueden decirlo ya, o porque no son plenamente conscientes de las necesidades de su cuerpo.

En el caso de los niños los padres deben de ser responsables de la hidratación de sus hijos mientras son bebés y de acostumbrarlos a tomar agua cuando comienzan a ser más responsables de sí mismos. Un error frecuente entre los padres es que para animar a beber a los niños recurren a los refrescos o a los zumos industriales. Estos productos, muy ricos en azúcares y en calorías, son  muy perjudiciales para la dieta del pequeño que se acostumbra además a que beber tiene que ser algo “sabroso” y muy gratificante y no solo una manera de cubrir una necesidad de nuestro cuerpo.

Acostumbrar a que los pequeños lleven en su mochila un Termo para niños con agua fresca cuando van al colegio y a que lo beban durante su estancia en el cole es una manera de que los pequeños acaben cogiendo buenas costumbres y beban agua fresca y pura, algo muy importante. Y si es fundamental que los niños beban durante todo el año lo es todavía más en verano, cuando hace calor y se suda, por lo que el cuerpo pierde muchos más líquidos.

Llevar un termo con agua fresca para los niños cuando se va a la playa o de paseo y recordarles que deben de beber cada cierto tiempo evitará que puedan acabar con deshidratación. Tal vez no una deshidratación grave, pero que sí va a tener consecuencias, por ejemplo, en sus niveles de energía y en el funcionamiento de su cuerpo por lo que no debemos de restarle importancia. La falta de agua se va a reflejar en problemas como dolores de cabeza o piel sin brillo, pero también en problemas para metabolizar los alimentos, en estreñimiento, problemas de mal aliento o fatiga muscular.

Los helados son geniales para refrescarse, pero no son las respuesta cuando el niño tiene sed. Lo primero es que beban agua y, a continuación, pueden disfrutar de un helado dentro de una dieta equilibrada. Pero ni siquiera los de hielo sustituyen al agua ya que tienen una gran cantidad de azúcar.