Claves del packaging personalizado para botellas

Originalidad. Un packaging para botellas personalizado debe de ser original. Si un cliente paga por algo que en teoría se realiza exclusivamente para él querrá que sea único y que no se parezca a lo que ofrecen otras marcas en el mercado. Esta es la manera de que sus productos destaquen por ser diferentes al resto y que puedan ser además, fácilmente reconocibles por sus clientes. Un buen ejemplo es la marca Coca Cola, que con el diseño y los colores personalizados de sus botellas son muy fáciles de encontrar en cualquier establecimiento, incluso cuando hay otras que pretenden imitarla.

Calidad. El packaging personalizado debe tener calidad tanto en el diseño como en los acabados. De poco vale un diseño de una gran calidad si cuando se imprime en las etiquetas no se aprecian los detalles. Todo tiene que estar a una misma altura para conseguir que lo que se invierte en un tema no se pierda porque se ha tratado de ahorrar en otro. El resultado final va a depender de la suma de todos los factores y hay que aspirar siempre a la mejor calidad dentro del presupuesto en el que se mueve el producto.

Adecuado a la imagen del producto. El packaging tiene que dar la imagen que el producto quiere transmitir a sus clientes. Si el producto quiere dar una imagen de lujo, el packaging tiene que ser muy elegante y muy sofisticado. Si pretende asociar su producto con la fiesta, será un packaging divertido, con chispa y con brillos que nos hagan sentir esa sensación de celebración. De esta manera, siempre habrá que buscar que la imagen del envoltorio y la de la marca coordinen y así dar exactamente la sensación que se pretende.

Adecuado al público potencial. Cuando un producto sale a la venta, se estudia quienes pueden ser los clientes potenciales del mismo y toda la campaña, así como el packaging se orientan a atraer exactamente a ese tipo de público: joven, maduro, deportista, que se cuida, que busca el detalle… Es cierto que no siempre funciona y un buen ejemplo lo tenemos en la marca Aquarius, que cuando sacó su primera campaña la orientó a los deportistas ya que su producto estaba pensado para reponerse tras el ejercicio. Sin embargo, triunfó entre el público en general para gran sorpresa de todos, que vieron como una bebida isotónica se convertía en uno de los refrescos favoritos para todo el mundo.