Popular en decoración de fundas, colchas y vestidos, la pasamanería engloba adornos textiles sin los cuales estos y otros objetos perderían parte de su atractivo. En concreto, se considera pasamanería cualquier ornamento de tela, incluyendo flecos, bordados soutache, cintas, cordones, borlas y espiguillas, entre otros.
Los productos de fabrica de pasamaneria reciben una intensa demanda en mercados como la decoración y la moda por sus múltiples aplicaciones. Buen ejemplo son los adornos de pasamanería utilizados en la tapicería de muebles, cojines, cortinas y otros accesorios, sin olvidar el cabecero, la colcha y las sábanas de la cama en los dormitorios. Las posibilidades en este sentido son ilimitadas, dado el efecto diferenciador de estos adornos.
Asimismo, la pasamanería ha demostrado su valor ornamental en manteles, bien en forma de flecos, madroños, cordones, etcétera. Permite dar a objetos cotidianos un toque especial, que rara vez pasará desapercibido a las visitas. Por otra parte, las borlas son útiles para ornamentar almohadas, escabeles y demás.
También en forma de flecos, la pasamanería ha demostrado ser útil para rematar las terminaciones y bordes de lámparas y otros accesorios similares. Lo mismo puede decirse de su efecto en la tapicería de sillas y muebles ligeros. Por pequeña que sea la tela utilizada, los adornos correctos de pasamanería pueden convertirla en el centro de todas las miradas.
Respecto a las cortinas, los adornos más típicos de pasamanería, las borlas y los cordones, son un clásico intemporal que hoy nos parece inseparable de estos accesorios, por más que los estilos modernos y minimalistas apuesten por eliminarlos para simplificar el diseño.
En el mundo de la moda, los usos de la pasamanería tienen poco que envidiar al de la decoración. Particularmente en la vestimenta femenina, estos adornos se han postulado como grandes aliados desde tiempos antiguos. En definitiva, la pasamanería no es uno de los productos estrella de cualquier mercería por casualidad.