¿Qué es un testamento mancomunado y qué beneficios presenta?

Al declarar las últimas voluntades y el destino de sus bienes, el marco jurídico español contempla diversos mecanismos testamentarios: el ológrafo, el cerrado, el abierto, etcétera. Probablemente, el testamento mancomunado o de hermandad es uno de los grandes desconocidos para el público, pese a sus ventajas económicas y administrativas, como reconoce cualquier bufete o abogado especialista en derecho de familia en Vigo.

El testamento mancomunado ha sido definido como el «testamento que dos o más personas otorgan en un mismo instrumento, ya lo hagan en provecho recíproco, ya en beneficio de un tercero», según el Diccionario panhispánico del español jurídico (DPEJ).

Profundizando más, este documento legal permite a dos personas especificar sus últimas voluntades en relación con sus bienes y posesiones de forma conjunta. En otras palabras, es una modalidad que concentra dos testamentos en uno, con cláusulas que afectan recíprocamente a las partes involucradas, generalmente cónyuges, si bien más de dos personas pueden beneficiarse de esta fórmula.

Con el fallecimiento de uno de los testadores, se aplican las disposiciones que le atañen en el testamento mancomunado, permaneciendo inaccesibles las correspondientes a la otra parte. Por consiguiente, se diferencia de un testamento común u ordinario en el número de personas involucradas y la existencia de disposiciones co-respectivas, esto es, acuerdos condicionados por la voluntad de otros testadores influye directamente en la disposición de sus bienes.

Mediante un testamento mancomunado, se simplifican los gastos notariales y otros costes derivados de este trámite legal. La razón es simple: permite reducir dos o más testamentos a uno solo. A este beneficio se suma la mayor agilidad y eficiencia del proceso, pues los testadores se coordinan para manifestar sus disposiciones, reduciendo la conflictividad en el momento de ejecutar las cláusulas de este documento. Este tipo de testamento también aumenta la seguridad jurídica gracias a la mayor claridad de las disposiciones.