La sala de coworking 

Llegamos antes de que se pusiera de moda y muchos no entendieron nuestro enfoque. La inspiración nos vino, como a muchos otros compañeros, viendo esos cafés que empezaban a proliferar por las grandes capitales tras haber tenido tanto éxito en Estados Unidos. Vimos como algunas de las personas que iban a esos cafés realmente estaban trabajando con sus portátiles, no pasando el rato, pero que preferían estar en un entorno agradable con menos aspecto de oficina. Al fin y al cabo, no todos los trabajos requieren una concentración de ajedrecista.

Y así fue como abrimos nuestro primer espacio de coworking antes de que la palabreja estuviera en todas partes. Desde luego, tampoco fuimos los primeros de nuestra ciudad, pero se contaban con los dedos de una mano los que había. No obstante, desde el principio tuvimos claro que debíamos ofrecer algo diferente si queríamos atraer clientes. Y el espacio era fundamental, no solo su organización, sino su estética y decoración. Tampoco queríamos copiar a esos cafés, pero sí que el ambiente fuera distendido.

Una de las cosas que hicimos fue decorar las paredes con una impresión de Gran Formato sobre soportes flexibles con diferentes obras artísticas modernas. La elección corrió de mi cuenta porque soy historiador del arte. No se trataba de colocar los cuadros que conoce todo el mundo, sino intentar buscar algo original, pero en la línea con el entorno. 

En este sentido, nuestro espacio era muy diáfano, pero con luces suaves. No queríamos algo muy iluminado como habíamos visto en otros espacios. Y los paneles encargados respondían a ese criterio de algo sofisticado y no demasiado intenso. Así mismo el mobiliario también debía estar en consonancia tanto con la impresión de Gran Formato sobre soportes flexibles como con la iluminación. Y no podía faltar una pequeña zona de relax con máquina de café y un futbolín. 

Desde su apertura, la sala ha funcionado muy bien hasta que en los últimos meses nos hemos frenado un poco debido a la situación, pero este 2021 ya parece tener mejores perspectivas. Y es que este tipo de espacios de trabajo son el futuro, sobre todo cuando el teletrabajo se está consolidando.