Pontevedra, Menorca, Castellón y otras provincias adoptaron medidas en el pasado para preservar su patrimonio natural y, en consecuencia, algunos de sus destinos insulares sólo pueden visitarse con un permiso expreso. Un caso paradigmático es el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Todos sus espacios protegidos requieren autorización previa para desembarcar con fines turísticos. En las islas cíes permiso, por ejemplo, es necesario tramitarlo a través de la página web de la Xunta de Galicia antes de reservar el billete con una naviera autorizada.
Además, las Islas Cíes cuentan con un cupo diario de visitantes que deben respetarse. Reservar con suficiente antelación es, pues, importante para los viajeros interesados. Lo mismo sucede en Ons entre el quince de mayo y el quince de septiembre. Fuera de estas fechas, no obstante, es posible visitar sin autorización la isla perteneciente al municipio de Bueu.
En Fuerteventura, concretamente en la Isla de Lobos, es preciso obtener un permiso especial ante el Cabildo de Fuerteventura. Como sucede en los archipiélagos gallegos, su coste es gratuito, aunque se recomienda gestionarlo con semanas de antelación, dada la limitación del número de visitantes al día.
Por su parte, la Isla del Rey disfruta de un estatus elevado de protección ambiental desde los años noventa, cuando pasó a formar parte de la Reserva de Biosfera de Menorca. En sentido estricto, este destino está abierto al público, y la autorización solo es obligatoria para la práctica de buceo y otras actividades acuáticas.
Las Islas Columbretes, en Castellón, están igualmente sometidas a fuertes regulaciones por razones medioambientales. Tanto la visita como la práctica de actividades al aire libre requieren un permiso expedido por el organismo o dependencia correspondiente del Gobierno de Castellón.
La visita a la Isla de Alborán también está prohibida sin permiso. Desde el punto de vista geológico y de la biodiversidad, este islote posee interés, aunque su autorización dependen del Ministerio de Defensa.