Categoría: Ropa

¿Trabajas con camisa? Te damos algunos consejos

Si tu trabajo te obliga a ir cada día con camisa ahora que llega el buen tiempo seguro que es para ti un pequeño suplicio. El calor te hará sudar y tendrás que cambiarte cada día, incluso puede que a mitad del día ya necesites una camisa limpia. Esto hace que necesites de una gran cantidad de prendas para tener tiempo no solo a lavarlas, lo que es relativamente rápido gracias a la lavadora, sino también a plancharlas.

Aunque hemos podido ver vídeos de máquinas capaces de planchar camisas, la realidad es que por ahora no existe ninguna máquina que las deje impecables y que tenga un precio medianamente razonables, por lo que no queda más que dedicarse unas horas a la semana a planchar la ropa por el método tradicional.

Así pues, es el momento de echar un vistazo a las ofertas de camisas de hombre para esta primavera y comenzar a hacerse con una colección suficiente para variar, estar a la moda y, lo más importante, siempre limpio y con apariencia impecable. Si vas escogiendo tus camisas con tiempo siempre podrás aprovechar las mejores ofertas y además no tendrás que comprarlas todas a la vez.

No te olvides de ninguno de los colores de moda para esta temporada, desde el favorecedor mostaza hasta los tonos granates o verdes. Y si tu trabajo te obliga a ir en camisa, pero te permite la frivolidad de los estampados, enhorabuena porque están de moda y podrás dejar clara tu personalidad y tu sentido del humor con divertidos dibujos que harán que te veas muy favorecido.

Si por el contrario sólo puedes utilizar camisas blancas en tu look, te recomendamos que las escojas de algodón cien por cien para poder estar más fresco ya que este material es el que mejor transpira y que utilices un buen desodorante anti-humedad para que no acaben empapadas de sudor. Hoy puedes encontrar en el mercado productos muy adecuados para usar con ropa blanca sin mancharla.

Si tu problema es el sudor que queda en las camisas y cuyo olor no se quiere ir con nada, el truco está en el vinagre de limpieza. Usa un chorro de este vinagre en lugar del suavizante habitual y te sorprenderás con lo bien que huelen tus camisas. El vinagre intensificará el olor del detergente y ayudará a eliminar las bacterias causantes del mal olor del sudor.

Mi otro trabajo

Mi otro trabajo consiste en vender la ropa que mi mujer no usa. “Me he equivocado con la talla del vestido”. A sacarle unas buenas fotos y a colgarlo en internet. Me saco un buen dinero que luego invierto en comprarle más ropa, para colgarla otra vez en internet: es como una espiral.

Un buen día mi mujer descubrió que también se podía comprar ropa por internet, que no hacía falta perder el tiempo yendo a unos grandes almacenes: con unos cuántos clics ya tenías el armario lleno y si no tenía hueco, pues se quedaba con parte del mío y asunto concluido. ¿Qué necesita más espacio? Sin problemas: bajo mi ropa al trastero y ya está. Lo siguiente será pedirle al vecino que me guarde mi ropa en su casa. Todo se andará.

El otro día me enseñó el móvil: “mira esta tienda online ropa polo mujer, tiene prendas súper baratas”. “Pues llévate tres de cada”, respondí yo. Durante unos segundos pareció sopesar mi consejo… hasta que entendió la broma (o no).

Y es que comprar ropa por internet sigue sin resolver un problema: la talla. Por mucho que uno use la M, por ejemplo, sabemos que no hay dos M iguales: lo que en una tienda queda bien, en otra queda pequeño, o grande. Así es que acertar con la talla comprando ropa por internet sigue siendo complejo. Si no aciertas siempre lo puedes devolver, claro: pero siempre lleva tiempo. La otra opción es que tu marido ejerza ‘profesionalmente’ la venta de ropa por internet, como es mi caso.

Vender ropa (o cualquier otro producto) en internet de forma aficionada es todo un arte. Y una vez que te metes ello te engancha. Es una forma de dar salida a todas esas cosas que no usas, ganando un dinero. Y además se conoce gente: por eso tiene tanto éxito.

La última vez que mi mujer compró en tienda online ropa polo mujer, probó las prendas que había adquirido y todo le quedaba como un guante. Por mucho que yo le dije “pues esta falda te queda un poco larga”, nada, ella no cayó en la trampa. Me he quedado sin género para vender… hasta la próxima compra.