Autor: paco

Tu rostro puede ocultar tu verdadera edad

Por mucho que nos empeñemos en cuidarnos y mantenernos jóvenes hay ciertos puntos del rostro que se empeñan en mostrar la verdadera edad de la persona. Uno de los primeros síntomas de envejecimiento facial es la pérdida de firmeza en el óvalo de la cara.

Con el paso del tiempo, el óvalo de la cara comienza a desdibujarse y pasa de verse totalmente terso y firme a mostrar la piel más flácida. El mentón es una de las primeras zonas en las que se nota este descolgamiento que también se hace evidente en ambos lados de la mandíbula.

No importa cuánto se cuide una persona y lo bonita que esté su piel, cuando el óvalo de la cara se desdibuja la edad sale a relucir y la delata como alguien de más edad de la que posiblemente aparenta por el resto de su cuerpo.

Lo mismo ocurre con las bolsas de los ojos, que son otro de los delatores de la edad. Incluso las personas que de jóvenes lucían ojeras profundas, al cumplir años ven como dichas ojeras comienzan a abultarse, sobre todo por las mañanas, hasta convertirse en bolsas que delatan que han dejado atrás los cuarenta hace más tiempo de lo que pudiera parecer por el resto de su aspecto.

Por suerte, ambos problemas tienen fácil solución con la cirugía estética. El óvalo del rostro se puede reafirmar mediante un ligero lifting que hará que el aspecto general de la cara sea mucho más juvenil. Se trata de una cirugía muy sencilla en la que normalmente, el paciente duerme en su propia casa. Tan solo debe de seguir unas sencillas instrucciones para asegurarse de que todo sale bien.

En el caso de las bolsas en los ojos, la blefaroplastia es la mejor solución. Con esta intervención, que también es de carácter ambulatorio, se pueden retirar tanto las bolsas de debajo de los ojos como corregir los párpados superiores.

De este modo no solo se consigue una mirada mucho más juvenil, también se logra mejorar la visión ya que los párpados caídos son, en algunas ocasiones, los causantes de que se pierda parte del ángulo de visión natural del ojo.

Recuerda siempre que si te vas a realizar una intervención de cirugía estética debes de acudir a una clínica acreditada y ponerte en manos de un médico especializado en el tema para que realice la operación.

El mejor cuidado para los mayores

Buscar Centros de día para mayores en centro Madrid es el primer paso para cambiar la vida del mayor como de su familia. Y nos referimos tanto a aquellas personas perfectamente autónomas como a quienes tienen una seria dependencia por sus problemas de salud.

Las demencias y el Alzheimer son las enfermedades degenerativas más frecuentes en la tercera edad. Normalmente, ambas empiezan de una manera muy similar: la persona comienza a tener despistes y olvidos que en principio se achacan a la edad, pero que cada vez son más frecuentes y graves.

Cuanto antes se actúe ante estos síntomas, más posibilidades se tendrán de frenar el avance del problema, al menos hasta un cierto punto. Por eso, estos centros de día suelen organizar talleres de memoria en los que se trabaja la mente de las personas, obligándoles a ejercitarla para conseguir que puedan valerse por sí mismos durante más tiempo.

Al deterioro mental se suele unir también un gran deterioro físico, no solo por la edad, sino porque estas personas con problemas tienen a encerrarse en casa y no querer salir. En el centro de día pueden hacer ejercicios adaptados a sus necesidades y a sus niveles. Como los participantes estarán en un nivel de movilidad similar, los ejercicios les resultarán fáciles de hacer y no se sentirán mal.

Otro de los problemas que suelen tener las personas que van perdiendo su memoria es que también pierden su vida social. Les cuesta más relacionarse con sus amigos de toda la vida y en muchos casos al dejar de salir por ellos mismos pierden la relación. También ocurre que, al tener edades avanzadas, cada persona se vaya a vivir con los hijos y acaben demasiado alejados.

En los centros de día pueden encontrarse con personas de edades similares y con unos problemas de salud también parecidos. Esto hará más fácil relacionarse y entenderse. Incluso pueden realizar actividades todos juntos, como jugar a las cartas. Esto ayuda a que no se sientan tan solos y a que no sean sus familiares las únicas personas con las que al final acaban hablando.

Precisamente, estos familiares también se ven muy beneficiados por los centros de día, ya que pueden delegar el cuidado de los enfermos durante un tiempo, pudiendo dedicarse ellos a sus actividades laborales o a tener un poco de vida social libres de la carga que supone el cuidado de una persona dependiente.