Categoría: Navieras

Palangreros con tradición y compromiso con el océano

Palangreros con tradición y compromiso con el océano

La historia marinera del sur de Galicia está marcada por el esfuerzo y la excelencia de quienes han dedicado su vida al arte del palangre. En este territorio, los Palangreros Guardeses representan un símbolo de identidad y profesionalidad, fruto de generaciones enteras entregadas al mar. Los Palangreros Guardeses son mucho más que embarcaciones especializadas: son la expresión viva de una tradición que combina experiencia, sostenibilidad y compromiso con el océano en cada salida, en cada maniobra y en cada captura.

A Guarda, situada en la desembocadura del Miño, ha sido durante siglos un enclave estratégico para las actividades pesqueras. Su relación con el océano Atlántico ha moldeado el carácter de sus habitantes, forjando una cultura marinera que se transmite de padres a hijos. El palangre, una técnica selectiva que permite capturar especies de alta calidad como el pez espada o el atún, se ha convertido en una de las señas de identidad de esta villa. Su precisión, su eficacia y su menor impacto ambiental frente a otros métodos explican por qué ha perdurado a lo largo del tiempo.

Las embarcaciones que trabajan con este arte no son simples barcos: son auténticos centros de operaciones donde cada pieza cumple una función imprescindible. Las tripulaciones conocen a la perfección los ritmos del mar, las corrientes, las migraciones de las especies y los tiempos exactos que aseguran capturas de excelencia. La habilidad para desplegar y recoger kilómetros de líneas con anzuelos, manteniendo siempre el respeto por el ecosistema, es parte fundamental del saber hacer que distingue a estos marineros.

La sostenibilidad es un eje central en la actividad de los palangreros. Las técnicas selectivas del palangre minimizan la captura accidental de especies no deseadas y promueven un uso responsable de los recursos marinos. Además, las embarcaciones incorporan sistemas de conservación avanzada, asegurando que cada captura mantenga su calidad desde el instante en que sale del agua hasta su llegada a puerto. En un contexto global en el que la protección del océano es cada vez más prioritaria, el rol de quienes trabajan con métodos respetuosos se vuelve más valioso que nunca.

La modernización también ha llegado al sector. Los palangreros de A Guarda combinan tradición y tecnología para optimizar sus operaciones. Sistemas de navegación por satélite, equipos de sonar de última generación y herramientas de monitoreo en tiempo real permiten mejorar la eficiencia y reducir riesgos. Esta inversión constante en innovación no solo incrementa la seguridad de las tripulaciones, sino que garantiza una actividad más precisa y respetuosa con el medio marino.

Detrás de cada embarcación hay un equipo humano cuya dedicación es clave. Los marineros guardeses han sido históricamente reconocidos por su capacidad de adaptación, su resistencia ante condiciones adversas y su profundo vínculo con el océano. Su día a día implica largas jornadas, cambios bruscos de meteorología y maniobras que requieren tanto fuerza como habilidad. A pesar de la dureza del oficio, mantienen una relación de orgullo y responsabilidad con su trabajo, conscientes de que su labor forma parte de una herencia cultural invaluable.

La economía local también se ve fortalecida por esta actividad. Las capturas de alta calidad generadas por los palangreros alimentan mercados nacionales e internacionales, consolidando a A Guarda como un referente en el sector pesquero gallego. Las lonjas, los distribuidores y los mercados especializados dependen de esta cadena productiva, que genera empleo directo e indirecto y sostiene comunidades enteras que viven del mar. La trazabilidad y la excelencia del producto se convierten en garantías que distinguen al pescado guardés en los principales canales de venta.

El compromiso con la conservación del ecosistema es otra de las señas de identidad del sector. Los palangreros participan en proyectos científicos, colaboran en estudios sobre migraciones y poblaciones de especies, y aplican medidas para reducir el impacto sobre aves marinas y tortugas. Este apoyo activo a la investigación demuestra que la pesca, lejos de ser una actividad extractiva sin control, puede coexistir con la protección del océano cuando se realiza con responsabilidad y conocimiento.

El relevo generacional es un reto importante, pero también una oportunidad. Cada vez más jóvenes se interesan por formarse en técnicas de pesca sostenible y en la modernización del sector. Programas de formación y cursos especializados permiten que nuevas generaciones se incorporen con una preparación más técnica, aportando innovación sin perder el respeto por la tradición. Así, la esencia de los palangreros se mantiene viva mientras la actividad se adapta a los desafíos del siglo XXI.

La comunidad de A Guarda celebra y preserva esta herencia marinera a través de fiestas, organizaciones locales y proyectos de divulgación. Las familias de marineros transmiten sus historias y conocimientos, generando un vínculo emocional profundo con el oficio. Este componente cultural añade un valor incalculable a la actividad pesquera, conectando pasado, presente y futuro en un territorio que entiende que su identidad está íntimamente ligada al océano.

En última instancia, los palangreros representan un equilibrio ejemplar entre tradición y modernidad. Su capacidad para respetar el mar mientras aprovechan sus recursos de manera responsable es un modelo para otras flotas y comunidades. Su labor demuestra que es posible mantener una actividad económica sólida sin renunciar a la sostenibilidad ni al cuidado del entorno.

Los palangreros guardeses no solo pescan: protegen, innovan, enseñan y honran una tradición que forma parte del alma de A Guarda. Su compromiso con el océano es un compromiso con la vida, con el futuro y con las generaciones que continuarán navegando estas aguas. Cada línea de palangre lanzada al mar es un recordatorio de que la pesca puede ser un acto de respeto, equilibrio y dedicación absoluta.

¿Qué islas de España exigen autorización para visitarlas?

Pontevedra, Menorca, Castellón y otras provincias adoptaron medidas en el pasado para preservar su patrimonio natural y, en consecuencia, algunos de sus destinos insulares sólo pueden visitarse con un permiso expreso. Un caso paradigmático es el Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Todos sus espacios protegidos requieren autorización previa para desembarcar con fines turísticos. En las islas cíes permiso, por ejemplo, es necesario tramitarlo a través de la página web de la Xunta de Galicia antes de reservar el billete con una naviera autorizada.

Además, las Islas Cíes cuentan con un cupo diario de visitantes que deben respetarse. Reservar con suficiente antelación es, pues, importante para los viajeros interesados. Lo mismo sucede en Ons entre el quince de mayo y el quince de septiembre. Fuera de estas fechas, no obstante, es posible visitar sin autorización la isla perteneciente al municipio de Bueu.

En Fuerteventura, concretamente en la Isla de Lobos, es preciso obtener un permiso especial ante el Cabildo de Fuerteventura. Como sucede en los archipiélagos gallegos, su coste es gratuito, aunque se recomienda gestionarlo con semanas de antelación, dada la limitación del número de visitantes al día.

Por su parte, la Isla del Rey disfruta de un estatus elevado de protección ambiental desde los años noventa, cuando pasó a formar parte de la Reserva de Biosfera de Menorca. En sentido estricto, este destino está abierto al público, y la autorización solo es obligatoria para la práctica de buceo y otras actividades acuáticas.

Las Islas Columbretes, en Castellón, están igualmente sometidas a fuertes regulaciones por razones medioambientales. Tanto la visita como la práctica de actividades al aire libre requieren un permiso expedido por el organismo o dependencia correspondiente del Gobierno de Castellón. 

La visita a la Isla de Alborán también está prohibida sin permiso. Desde el punto de vista geológico y de la biodiversidad, este islote posee interés, aunque su autorización dependen del Ministerio de Defensa.

Cabo Udra, un espacio natural cerca de Bueu y las Islas Cíes

Bueu, en la parte norte de la Península del Morrazo, acoge numerosos reclamos para el viajero nacional y foráneo: el Museo Massó, la playa de Portomaior, la Iglesia de San Martín, etcétera. Sus alrededores también despiertan fascinación, como demuestra la popularidad de las travesías en barcos a cíes desde Bueu o las rutas de senderismo que tienen como protagonista al cabo Udra.

Este espacio natural, sito a veinte minutos en coche de Bueu, ofrece una espectacular panorámica de la ría de Pontevedra y los archipiélagos de las Cíes y Ons. El cabo Udra abarca más de seiscientas hectáreas de extensión y sirve de escenario a diversas rutas de senderismo, de modo que los aficionados al trekking son visitantes asiduos a este destino, perteneciente a la Red Natura 2000.

El cabo Udra está jalonado por senderos antiguos, grandes peñascos, acantilados de vértigo y una biodiversidad marina y terrestre sin parangón. En concreto, sus costas son transitadas por delfines, marsopas, rayas y pintarojas, entre otras especies que no decepcionan al público submarinista.

Para los viajeros con intereses ornitológicos, el cabo Udra es un observatorio de aves marinas. En esta atalaya natural es posible avistar especies como los charranes, las gaviotas patiamarillas o los cormoranes, entre otros. Sin lugar a dudas, una de las mejores actividades para disfrutar en este enclave costero.

El turismo de sol y playa también deslumbra en el cabo Udra, sede de playas como Area de Bon, Pedrón, Mediabril, da Mourisca, Ancoradouro, Sarteséns o Tulla.

Aunque la naturaleza acapara aquí toda la atención, ciertas construcciones humanas revisten interés. Es el caso de los «chozos», pequeños refugios donde los pastores del siglo diecinueve y veinte pasaban la noche cerca de su rebaño. Estas construcciones de aire improvisado son un testimonio vivo de los usos y costumbres de las poblaciones autóctonas.

O Buraco do Inferno, una gruta entre el misterio y la leyenda

En la isla de ons Pontevedra encuentra su sitio uno de los enclaves con mayor misterio y atractivo geológico de la provincia. La gruta marina de O Buraco do Inferno no desmerece su denominación en gallego, pues este conducto vertical parece adentrarse en la Tierra y, en cualquier caso, está rodeado de leyendas.

Se sitúa entre Punta Baixeiral y Punta do Rabo da Egua y brinda una impresionante panorámica de la costa atlántica, nada relajante en días de tempestad debido a los sonidos que emergen de esta grieta. O Buraco do Inferno es una galería vertical, bastante angosta, de unos cincuenta metros de profundidad que conecta la isla con el mar.

Esta formación rocosa presenta espeleotemas y una cierta mondmilch o leche de luna, elementos típicos de cuevas y entornos cavernosos. Pero el interés de O Buraco do Inferno no reside en su geología, sino en las creencias populares que pretenden explicar el efecto sonoro que los envites del mar producen en esta gruta.

Los habitantes de la isla de Ons asociaban esos sonidos con los llantos y lamentos de las almas del purgatorio. Otras versiones asocian estos sonidos con los condenados del infierno. Y la leyenda suele adornarse con una figura protectora de la gruta, un toro de cuernos áureos. Como es natural, el sonido ambiental de O Buraco do Inferno es el resultado del viento y el oleaje al impactar repetidamente contra esta cavidad rocosa.

O Buraco do Inferno es uno de los muchos destinos rodeados de misterio que abundan en el litoral gallego. La isla de Ons, mismamente, es un ‘vivero’ de leyendas y supersticiones, como la de Santa Compaña.

Para el público visitante, esta isla goza de prestigio gracias a miradores como el de Fedorentos, las ruinas del Castillo de Ons o las playas de Melide, Canexoi, Area dos Cans, Domas y Pereiro.

Disfruta de la tranquilidad de Cangas en tus vacaciones

Cangas, o Cangas do Morrazo, está situada en la península del Morrazo y queda justo en el borde de la península, frente a Vigo. De hecho, forma parte del área metropolitana de Vigo. Mucha gente vive en Cangas y trabaja o estudia en Vigo, por lo que el cangas vigo ferry cuenta con muchísimos usuarios.

Su situación hace que Cangas ofrezca bonitas playas y también lugares para disfrutar de la naturaleza y está muy bien comunicada para poder ir a otros puntos que merece la pena visitar. Por eso, es el destino de muchos turistas que no quieren estar en una gran ciudad, y que prefieren la tranquilidad de un pueblo más pequeño con parroquias en las que es posible tener una casita de verano o incluso alquilar una por mucho menos dinero que en otros puntos de Pontevedra.

El hecho de comunicarse con Vigo por Ferry hace que sea todavía más atractivo porque no hace falta un coche para poder ir a la ciudad a pasar el día. Esto es una comodidad añadida. El número de barcos que parten cada día de un lugar a otro es muy numeroso y parten desde primera hora de la mañana hasta la noche, lo que hace que se puedan hacer planes sin problemas.

Pero muchas de las personas que eligen Cangas como destino, sobre todo cuando se alojan fuera de la villa, lo que buscan es el contacto con la naturaleza. El poder disfrutar de un pequeño jardín, salir a pasear por el monte o ir a las calas a bañarse si el tiempo acompaña. Muchos de los turistas son familias con niños, incluso con un perro, que aprecian que este tipo de establecimientos que cuentan con jardín dejen llevar a las mascotas para que toda la familia pueda vivir la experiencia.

La opción del camping también puede ser una alternativa en verano. El tipo de turista de camping suele ser fiel y repetir año tras año, lo que hace que se formen pandillas que se ven cada verano por vacaciones y que ya tienen sus lazos y sus tradiciones. Pero la gente nueva es muy bien recibida y en poco tiempo ya están totalmente integrados. Es un tipo de turismo muy familiar aunque se ven cada vez más pandillas de jóvenes que disfrutan de una manera de pasar el tiempo libre muy diferente a la del invierno.

¿Cuáles son las mejores experiencias de ecoturismo en Galicia?

El ecoturismo recibe una alta demanda en Galicia, por la fusión de mar y montaña que caracteriza a esta comunidad autónoma. ¿Una de las experiencias más populares? Las excursiones islas cies desde cangas, que invitan a realizar una travesía en barco u otro medio de transporte desde el municipio de Cangas hasta el Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas. 

 

Las Cíes y otras islas de este parque posee numerosas atracciones turísticas: desde rutas de senderismo hasta playas y calas solitarias. Precisamente, los arenales de la Isla de Arosa, sita en el interior de la ría del mismo nombre, deparan al visitante otra experiencia de interés ecoturístico: un ‘maratón’ de playas isleñas, algunas tan famosas como las de O Vao, da Canteira, Riasón, Cabodeiro y Os Petóns o do Naso.

 

Los enclaves marítimos siguen estando muy presentes en otra de las experiencias más populares en Galicia: la visita al Cabo de Finisterre, considerado por los antiguos como el fin del mundo. El faro y la localidad de Finisterre poseen un innegable encanto marinero que no decepcionarán al viajero nacional y extranjero. El hecho de que sea la última parada de quienes emprenden el Camino de Santiago también contribuye a la fama de este destino.

 

Las numerosas rutas de trekking disponibles en el Parque Natural de Corrubedo permiten entrar en contacto con entornos naturales únicos, a caballo entre el mar y la montaña. Este parque opera desde 1992 y cuenta con una rica avifauna compuesta por más de tres mil especies, nada menos. Los entusiastas del surf descubrirán en este lugar múltiples oportunidades para practicar este deporte.

 

Para sumergirse en la espesura del bosque gallego, las Fragas do Eume brindan una oportunidad de explorar nueve mil hectáreas de bosques de robles, chopos y fresnos, cargados con miles de especies de helechos y líquenes que dan a este parque natural una pincelada singular.

A LAS CÍES SÓLO HE IDO DESDE VIGO

No hace demasiado tiempo me he enterado que desde Baiona también se puede viajar a las islas Cíes, personalmente nunca he viajado hasta las islas Cíes desde una naviera baiona, siempre que he ido hasta las islas Cíes he viajado desde el puerto de Vigo. Y bien pensado me parece que el viaje a las islas Cíes desde Baiona tiene que ser bastante más movido que desde Vigo ya que no tienes el resguardo de la ría de Vigo y las olas seguro que son bastante más grandes. Porque cuando viajas a las islas Cíes desde Vigo llega un momento en que dejas la ría y el mar se nota como se embravece aunque eso solamente duran unos cuantos minutos porque enseguida llegas al puerto de las islas.

Me gustaba mucho ir a las islas cíes cuando era un niño, porque era como viajar a un paraíso muy cerca de casa y no es que pudiésemos ir cuando quisiéramos, ya que en aquellos tiempos solamente se podía ir a las islas cíes en los meses de verano, hoy en día más o menos desde semana santa ya se puede viajar hasta las islas cíes por lo que la oferta para ir hasta las islas cíes casi se ha doblado. Hace ya mucho tiempo que no voy de viaje hasta las islas Cíes, creo que desde que estaba en el instituto y fuimos una semana de camping con unos amigos del instituto. En ese viaje descubrí playas pequeñas en las que nunca había estado y que me encantaron, porque cuando la gente va a las islas cíes muchos se quedan en la playa de rodas que es la playa más grande y la primera que te encuentras cuando llegas a las islas, pero si tienes un poco de tiempo te aconsejo que camines un poco e investigues las pequeñas calas que hay por casi toda la isla. Las islas Cíes son un lugar en el que te puedes relajar del estrés de la ciudad, ya que allí no hay coches ni hay nada que te pueda recordar a la ciudad.

¿Dónde dormir en las Islas Cíes y sus alrededores?

Los tours y excursion islas cies gozan de gran popularidad dentro del turismo gallego. Este conjunto isleño pertenece al Parque Nacional Marítimo Terrestre de las Islas Atlánticas, al igual que las de Ons, Sálvora y Cortegada. Y es que Galicia no destaca únicamente por sus acantilados, sus productos vinícolas o su tradición marinera, sino que también sus paraísos isleños demuestran ser especiales.

 

La perfección no existe, y las Islas Cíes presentan un talón de Aquiles para los viajeros que deciden explorarla: el alojamiento. Porque la orografía de Faro, San Martiño y Monteagudo (islas conformantes de las Cíes) se encuentra prácticamente virgen e intocada, de forma que los hoteles, hostales, etcétera, no están disponibles en ningún punto de este archipiélago.

 

La razón es simple: las Cíes forman parte del mencionado Parque Nacional, por lo que disfruta de un estatus de protección que imposibilitan la edificación de propiedades y estructuras. La única excepción es el camping situado entre la playa de Rodas y el Lago dos Nenos, en la isla de Faro. Además de ser la opción más aventurera de pasar la noche en las Cíes, decantarse por este camping supone un ‘abrazo’ al medio ambiente, por su elevada sostenibilidad.

 

Este camping cumple rigurosamente con las principales exigencias medioambientales, razón por la que ostenta el sello ‘Camping Verde’, que sin duda valorarán los turistas comprometidos con la sostenibilidad. Además, desde el camping de las Islas Cíes se organizan innumerables actividades de interés para el público viajero: desde senderismo y snorkelling hasta visitas a las principales playas del lugar: Areíña, Bolos, Cantaneira o Figueiras, así como la citada Rodas, considerada la playa más atractiva del mundo por el diario The Guardian.

 

Por otra parte, los viajeros que no deseen pasar la noche en las Cíes, dispone de una variada oferta de hoteles próximos a este archipiélago, todos situados en Vigo: el Hotel Nagari, el Hotel Compostela, el Hotel Maroa o el Hotel Bahía de Vigo, entre otros.

La mejor playa del mundo está más cerca de lo que crees

Cierra los ojos e imagina la mejor playa del mundo. Seguramente, has pensado en aguas cristalinas, arenas doradas, sol y grandes espacios. Todo eso rodeado de naturaleza frondosa y con una bonita fauna, como, por ejemplo, diferentes aves.

Ahora, piensa en dónde situarías esa playa. Seguramente estás pensando en el Caribe, Tahití o cualquier otro paraíso por el estilo. Sin embargo, en el año 2007, este honor correspondió nada menos que a la playa de Rodas, en las Islas Cíes. Sí, las islas pertenecientes al Parque Nacional de las Islas Atlánticas y que se encuentran situadas frente a la costa de Vigo.

Todo surgió a raíz de un reportaje publicado en el prestigioso periódico The Guardian, donde la playa estaba situada en el primer lugar, en una lista de diez de las playas más fantásticas del mundo. El periodista, experto en viajes, describía la playa de Rodas como «una perfecta media luna de suave y pálida arena, rodeada por pequeñas dunas que cobijan una apacible laguna de cristalina agua de mar».

Lo cierto es que la lista elaborada por el periodista no pretendía ser una competición, sino que era una lista de diez lugares que le habían encantado sin situar a ninguno por encima del otro. Fue el director del periódico, quién jamás había estado en Galicia, quién puso a la playa de las Cíes en primer lugar al enamorarse de la fotografía que se adjuntaba. Con intención o sin ella, todo el mundo se tomó la lista como un ranking y Rodas pasó a ser conocida como la mejor playa del mundo.

La verdad, razones no le faltan a este bonito arenal que cada año es visitado por miles y miles de turistas. Ya antes de esto las Cíes eran muy visitadas, pero el artículo hizo que el interés creciera. Hoy, para preservar este espacio tan especial, es necesario solicitar un permiso para visitar las islas, pero es muy fácil hacerlo a través de la Web que la Xunta de Galicia ha creado para ese fin.

Eso sí, si se quiere disfrutar de la mejor playa del mundo en temporada alta, lo mejor es realizar la reserva con bastante antelación ya que hay gente que incluso reserva de un año para otro, sobre todo para poder quedarse unos días en el camping que hay en las islas.

Navegar por la ría

Tantos viajes en barco, tanta vida cerca del mar tenía que tener alguna influencia en mi vida. Nací al borde del mar y crecí con un pie en el agua y otro en tierra. Familia de pescadores y hermanos surfistas y yo acompañando siempre a unos y a otros. Hasta que un día la vida me llevó muy lejos del mar y me sentí rara. No diría que mal, pero sentí como si me faltara algo. Y entonces se me ocurrió empezar a escribir sobre el mar, como recuerdo, como terapia.

Mis recuerdos sobre el mar me llevan al norte, a Galicia, esperando el horario barco cangas vigo, lista para tomar otra vez el ferry: la brisa, la humedad, el salitre. Todo eso no se siente en el interior, cuando estás a casi 600 kilómetros de casa. Pero no siempre eché de menos el mar y la lluvia. Cuando vives durante más de 20 años en el mismo lugar también deseas conocer mundo. Y cuando ese otro mundo es tan grande como Madrid, tampoco parece mal plan.

Pero a los pocos meses la situación empieza a ser diferente. Nunca me gustó mucho la carretera, nunca me gustó mucho conducir ni subirme a un autobús. Y el tren hasta Vigo es un poco caro y largo. Y el avión más caro todavía. Así que tenía ganas de volver a mi gente y respirar el mar, pero mi plan de ir cada dos fines de semana a Galicia, fue pasando a una vez al mes. Y luego a una vez cada dos meses.

Y entones empecé a escribir para no olvidarme de mis raíces. Porque no sabía cuánto tiempo podía pasar hasta que volviera a vivir en Galicia, hasta que volviera a tomar el ferry y mirar el horario barco cangas Vigo. Quizás eso no volviera a suceder y mi vida futura transcurriese a cientos de kilómetros de la playa más cercana. De todo eso iban mis poemas, que fueron brotando solos sin apenas forzar. Cuando me di cuenta ya tenía casi 100 poemas diferentes, todos ellos inspirados más o menos por la ausencia y el mar. Algún día espero compartirlos.