Espacios naturales protegidos en Galicia que visitar

El ecoturismo siempre ha despertado un gran interés en Galicia, una parada obligada para cualquier amante de la naturaleza. Y es que su oferta de parques y espacios protegidos es enorme: las Fragas do Eume, el Dunar de Corrubedo, el Monte Aloia, etcétera. En particular, destacan los archipiélagos de Ons, Sálvora, Cortegada e islas cíes desde Pontevedra. Aunque separados por varias millas náuticas, estos destinos configuran el famoso Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, el más visitado de esta comunidad autónoma.

En este paraje situado en las Rías Baixas, el viajero queda sorprendido por la blancura de las playas, la magnitud de los acantilados rocosos, los arrecifes y la riqueza faunística (sobre todo la marina, entre la que sobresalen los caballitos de mar, pulpos y mantas raya). Destacan rarezas como el bosque de laureles de Cortegada o el misterioso Buraco do Inferno. Aquí se practican deportes como el piragüismo, el esnórquel, el senderismo o el buceo.

En la provincia de A Coruña, el Parque Natural Fragas do Eume alberga nueve mil hectáreas con bosques atlánticos, monasterios en ruinas y puentes colgantes. Por razones evidentes, el trekking es la actividad estrella en este territorio, aún habitado por quinientas personas aproximadamente.

Por su parte, el Complexo Dunar de Corrubedo e Lagoas de Carregal e Vixán también se sitúa en A Coruña y acoge una duna móvil de un kilómetro de largo. Esta singularidad, sumada a la riqueza aviar de la zona, explica su éxito entre los turistas nacionales e internacionales.

Con más de diez kilómetros de senderos, el Parque Natural Monte Aloia es otro destino soñado para el público senderista. La elevación que lleva su nombre posee una altura de setecientos metros, con múltiples miradores que regalan fotografías de postal. Otros parques gallegos merecen una mención, como el de Baja Limia y Serra do Xurés, O Invernadeiro y Serra da Enciña da Lastra.