Pontevedra está íntimamente relacionada con el Atlántico, y este vínculo se advierte en su colección de hórreos, el carácter marinero de sus casas o la importancia de sus puertos comerciales. Pero el mar también ha impreso su huella en numerosas iglesias y templos religiosos. Así, cuando se descubre Sanxenxo por primera vez, llama la atención la iglesia de San Ginés de Padriñán, con sus grabados de carabelas, vieiras mariñeiras y otros motivos relacionados con la actividad pesquera y marinera.
Su construcción se remonta al siglo quince y fue obra del Gremio de Mareantes, una institución social y cultural que sigue vigente con ocho siglos de historia a sus espaldas. Su estilo se enmarca en el gótico tardío y el renacimiento, pero lo que más sorprende de esta iglesia con los grabados simbólicos de su fachada principal.
La ermita de Nuestra Señora de la Guía, por su parte, se yergue sobre el monte del mismo nombre, en el barrio de Teis. Sus muros de un blanco inmaculado reflejan no solo la arquitectura barroca gallega, sino también la conciencia marinera con que se edificó: sus fachadas blancas actuaban como una referencia visual para los barcos que accedían a la ría.
En el barrio de la Moureira, la iconografía marinera es una de las señas de identidad de la basílica de Santa María la Mayor. Una vez más, su construcción corrió a cargo del Gremio de Mareantes. Los guías turísticos hacen hincapié en los estilos gótico isabelino y manuelino portugués de su fachada, pero suelen pasar por alto la carga marinera de sus esculturas y adornos, como Hércules o el Cristo de los Marineros.
El concello de Marín es el hogar de uno de los templos con mayor influencia marinera de la provincia: la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Seixo. Además de estar consagrada a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, la iglesia organiza cada mes de julio numerosas procesiones marítimas que subrayan su conexión con el azul.