Las aplicaciones de móvil son algo que usamos todos los días tantas veces que ya casi no nos damos ni cuenta. Por ejemplo, cuando vamos a entrar en la cuenta del banco lo hacemos a través de una aplicación de móvil. Si quieres saber el tiempo que va a hacer, seguramente lo consultes con otra aplicación. Incluso usamos aplicaciones para guardar los carnets de conducir y el de identidad o para pedir cita en el médico de la Seguridad Social.
Las tiendas que más nos gustan tienen aplicaciones para compras que son más aptas para móviles que las webs originales y también usamos aplicaciones para jugar. Pero ¿de dónde salen todas estas Apps? Pues estas Apps son creadas por personas que han sido especialmente formadas para este fin. No es necesario contar con la carrera de programador, aunque sí tener conocimientos informáticos. E incluso es posible formarse desde casa con un Curso online de aplicaciones.
Una vez que se aprende a desarrollar estas Apps las salidas laborales son muy variadas. Se puede trabajar para terceros, por encargo, elaborando, por ejemplo, la App de una tienda o de un negocio de tu ciudad. También puedes trabajar en empresas que se dedican a realizar este tipo de encargos.
Otra salida es que tú crees una aplicación con algún fin concreto que no exista actualmente en el mercado o que mejore significativamente las ya existentes. Si la aplicación tiene éxito puedes ganar mucho dinero. No es fácil ya que el mercado es muy competitivo, pero también existe la posibilidad de crear diferentes Apps y vivir de los ingresos que estas vayan generando, en lugar de hacerlo de una sola.
El truco está en conocer bien por dónde se mueven los mercados y ofrecer productos que sean muy sencillos de manejar para el cliente. Pero que además le ofrezcan algo distinto al resto, algo que haga que la App sea original y tenga salida.
Existen aplicaciones de pago por las cuales la gente paga una pequeña cantidad mensual por usarlas. Otras son gratis para el cliente, pero generan ingresos gracias a la publicidad o a micropagos que esos clientes hacen para tener extras o avances, como es del caso de juegos gratuitos que permiten pagar para tener vidas extras, para subir de nivel de una manera mucho más rápida o para eliminar los anuncios y centrarse en la diversión.