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Hay que cuidarse

Llega un momento en la vida, puede que sea antes o después, que oyes de boca de un médico la frase: “hay que cuidarse”. Se supone que te dicen eso porque uno no se ha cuidado lo suficiente. A mi padre le dijeron algo así hace un tiempo. Le diagnosticaron hipertensión lo que lleva aparejado, entre otras cosas, empezar a comer con poca sal. Y si es sin nada de sal, mejor todavía.

Cuando le dijeron eso a mi padre, yo pensé: ¿cómo sería mi vida sin sal? Muy aburrida, ¿no? pero a la vez me di cuenta de que yo también había cometido algunos errores en mi alimentación desde tiempos remotos. El exceso de sal en la comida es una de las consecuencias de tomar un exceso de productos procesados y precocinados. Y es que la sal también ‘engancha’ y es por eso que desde diferentes instituciones que velan por la mejora en la alimentación infantil se trata de evitar que los niños se ‘enganchen’ a la sal, que asuman patrones alimenticios más saludables desde el principio para que luego no tengan que escuchar de boca de un médico “hay que cuidarse”, porque ya lo han hecho…

Ahora a mi padre le toca cuidarse y cuando va al supermercado mira la etiqueta de todos los productos: quesos bajos en sal… al carrito. Por suerte, buena parte de la industria alimentaria es consciente de que las costumbres están cambiando y de que cada vez son más las personas que se toman muy en serio su alimentación para llevar una vida más sana. Por eso, tratan de dar un aspecto más saludable a sus productos. A veces, esto se queda en una mera estrategia de marketing y otras, sin embargo, sí supone un avance hacia productos más sanos.

Comer sin sal no es el fin del mundo (aunque a mí me lo pueda parecer). Como todo, es acostumbrarse. Mi padre se lo ha tomado muy en serio y no solo comprando alimentos como los quesos bajos en sal que tanto le gustan, sino cocinando de otra manera. Y como reza el dicho “cuando veas las barbas de tu vecino pelar…”, mi madre ha aprovechado la coyuntura para ponerse ella también a comer bajo en sal…

Las cinco cosas que no puedes olvidar para una celebración especial

1) comprar jamón iberico. La comida es muy importante en cualquier celebración y debe de ser de calidad. El jamón ibérico es un detalle que sin duda marca la diferencia y que no puede faltar en el menú, ya sea formando parte de algún plato o en los aperitivos para poder ser saboreado como se merece.

Un producto de la tierra que gusta prácticamente a todo el mundo y que queda bien con cualquier carta que se haya escogido.

2) Un buen vino. Vivimos en un país en el que hay una gran cantidad de caldos con denominación de origen y con precios muy diversos. Hay vinos muy buenos a precios muy competitivos, por lo que es difícil entender que se pueda realizar una celebración especial sin tener en cuenta este detalle.

Lo mejor, para acertar siempre, es optar por un blanco, un tinto y una variedad de vino espumoso para los postres. De este modo estarán cubiertas todas las necesidades.

3) Elegir una buena música. Tanto la música que suena de fondo durante una celebración como la que puede sonar al final si hay espacio para el baile son importantes. Debe de ser música variada y a ser posible interpretada en directo, pero si esto se aleja demasiado del presupuesto siempre es preferible usar música grabada a recurrir a un grupo de mala calidad.

Si se busca una buena interpretación de música clásica a un precio no demasiado elevado se puede recurrir a estudiantes de conservatorio que al no ser profesionales cobran honorarios más bajos pero pueden ofrecer música de calidad bien interpretada.

4) Invitaciones con petición. En algunas celebraciones se busca cuidar hasta el mínimo detalle. Por eso se han creado las invitaciones con petición, es decir, las tarjetas de invitación en las que se especifica cómo se desea que los invitados acudan vestidos o cualquier otro requisito que se considere pertinente.

Por ejemplo, en las fiestas temáticas ibicencas suele pedirse que todos los invitados acudan vestidos de blanco.

5) Animadores. Si se trata de una fiesta que se quiere que sea todo un éxito no se puede dejar nada al azar. Los animadores se encargarán de que la fiesta no decaiga y de que tenga su apogeo justo cuando debe de ser.

También hay animadores infantiles que se encargan de entretener a los más pequeños mientras los padres disfrutan del evento.

Celiaquía, intolerancia a la lactosa, fibromialgia ,¿tienen una causa común?

Cada vez más  personas son diagnosticadas con intolerancias o alergias a alimentos o a grupos de alimentos: intolerancia al gluten (celiaquía), intolerancia a la lactosa, intolerancia al azúcar de la fruta (fructosa), alergias al huevo, a los frutos secos, al sorbitol…  Con frecuencia quienes tienen este tipo de  problemas combinan dos o más alergias, presentando a la vez alergia a la proteína de trigo y a los lácteos, intolerancia a las nueces y al huevo, etc.

También los casos de fibromialgia aumentan cada año: un síndrome asociado inicialmente a la depresión que sin embargo parece tener un origen físico, el mismo que el de las intolerancias alimentarias.

Esto es lo que defiende el doctor José Rodríguez Moyano, especialista en fibromialgia que cuenta con más de 15 años de experiencia clínica y que en 2005 publicó los resultados de un estudio clínico sobre fibromialgia e intolerancias alimentarias en la revista especializada Medicina Biológica. Según el Dr Rodríguez Moyano, el 80% de todos los casos de fibromialgia o fatiga crónica son causados por una patología relacionada con las alergias alimentarias o por el virus Epstein Bar.  En ambos casos se produce una inflamación crónica generalizada en todo el organismo que si permanece sin diagnosticar o sin recibir el tratamiento adecuado, derivan en los síntomas que forman el síndrome de la fibromialgia: cansancio extremo, dolores inaguantables, rigidez en las articulaciones, cefaleas o migrañas,  sensibilidad aumentada al ruído, calambres, depresión.

La Sociedad Andaluza para el Estudio de las Enfermedades por Alimentos (SAEIA) promueve desde hace más de diez años investigaciones sobre el vínculo entre las  intolerancias alimentarias y la fibromialgia. Uno de sus estudios encontró un vínculo especialmente significativo entre la intolerancia a la lactosa no tratada y la aparición de síntomas de fibromialgia.

Se calcula que de estas intolerancias a la lactosa, al menos un 24% son intolerancias secundarias,  causadas en primer lugar por una intolerancia al gluten. Algo que concuerda con las molestias que causa la leche para celíacos y que puede abrir nuevas vías de prevención y tratamiento reduciendo los costes personal, farmacéutico y sanitario causados por estas enfermedades.

¿Con qué combinar un buen jamón de bellota?

Es hablar de jamon de bellota y a la mayoría se nos hace la boca agua. Por eso es uno de los manjares en los que pensamos cuando hay invitados en casa y queremos poner algo para picar que guste a todo el mundo y que cumpla con los más rigurosos estándares de calidad.

Pero, ¿cómo combinamos el jamón de bellota para que todo salga perfecto? Antes de pensar en esto permitidme un pequeño apunte. Uno de los trucos para que el jamón sepa todo lo bien que debe es el corte, por eso lo primero sería asegurarse de comprar el jamón en una tienda en la que sepan cortarlo adecuadamente para que no se pierda nada.

Y lo segundo es, o bien comprarlo al momento, antes de servirlo, o bien asegurarnos de que se envasa al vacío ya que no debe de perder ni una pizca de aroma para que conserve intactas todas sus propiedades. Por supuesto, nada de guardarlo en la nevera, sino en una alacena seca y alejada de los rayos del sol.

El jamón de bellota combina muy bien con una tabla de embutidos ibéricos de calidad. Lomo, chorizo, salchichón o incluso una buena cecina son ideales para acompañar al jamón como merienda o incluso como cena informal.

El queso no debería de faltar en esta mesa, ya que es un producto muy propio de la tierra y que también suele gustar a todo el mundo. Puedes optar por curados y semicurados de vaca o de mezcla con oveja, evitando los quesos demasiado fuertes o intensos que podrían no agradar a todo el mundo.

Si te preguntas qué vino será más adecuado cada persona te recomendará uno en función de sus gustos. Lo único en lo que están de acuerdo la mayoría es que es mejor recurrir a vinos de reserva tintos, ya que son los que mejor combinan con el sabor intenso de este jamón. Los Ribera del Duero y los Rioja resultan muy adecuados para la mayor parte de la gente, pero hay que tener en cuenta la zona en la que se está y la costumbre.

Poner pan nunca está de más ya que mucha gente prefiere acompañar los embutidos con pan, independientemente de la calidad de los mismos. Se debe de servir un pan de calidad que no se seque rápidamente y que esté a la altura del resto de la mesa.